Un “Billy Elliot” imprescindible

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Como ya comentamos en redes, Mardteatro se traslado a Madrid a ver uno de los acontecimientos musicales de los últimos años, y digo bien porque la crítica y el público se han rendido a este imponente musical que me atrevería a decir que es lo mejor que hemos visto en años. No salía tan emocionado de un musical desde “Follies” que dirigiera Mario Gas. “Billy Elliot” consigue que el público tenga las emociones a flor de piel durante toda la función incluido el intermedio (digiriendo lo que estás viviendo) porque todo en él es redondo: las interpretaciones (elenco de sobresaliente con pocos peros), la puesta en escena extraordinaria, una historia conmovedora y con fuerte carga social, y unos números musicales sorprendentes, algunos ejecutados con gran complejidad (incluyendo acrobacias).

La historia es conocida por todos debido a la película que dirigiera en el año 2000 Stephen Daldry. Billy es un niño que lucha por conseguir sus sueños y descubre, en medio de una huelga minera sin precedentes en el Reino Unido, durante el mandato de Margaret Thatcher, que su autentica pasión es el baile. Sin duda el baile cambiará su vida y la de los que le rodean. He de decir que el musical a diferencia de la película es mas incisivo e incluso político (la señora Thatcher sale peor parada que en la película), y sin duda el carácter musical hace que veamos la esencia de Billy: el baile. En definitiva que he disfrutado más con el musical que con la película de Daldry que es bastante notable.

Pero vayamos por partes. Uno de los aspectos que más impresiona, sin duda, son los niños. La preparación de un año y medio a la que han sido sometidos, después de unos “castings” larguísimos, ha dado sus frutos y de que manera, dominando disciplinas como la danza clásica, la interpretación, el canto y el claqué, y lo más importante en una armonía y equilibrio donde desde los actores principales (Billy y Michael) hasta las niñas del ballet están soberbios. En la función a la que asistimos el papel de Billy Elliot era interpretado por Pau Gimeno y su amigo Michael era Beltrán Ramiro, geniales en sus roles con un sorpresivo Beltrán que tiene una naturalidad pasmosa y que borda “Sé tu mismo” con Pau (“numerazo” de claqué). Por otro lado el elenco adulto con su enorme experiencia en las tablas demuestra que estamos ante una producción a la altura de Broadway o Londres. Desde Llorenç Gonzalez interpretando a un Tony (hermano de Billy) intenso y combativo, pasando por la abuela de Billy esa gran actriz (la adoro) llamada Mamen García que sufrió un tiempo pero que lo supero todo con el baile, porque la danza nos hace más libres; hasta el padre Juan Carlos Martín (sustituyendo a Carlos Hipólito) que no acepta en principio a su hijo pero que luchará por conseguir su sueño. Y después la señorita Wilkinson, enorme Natalia Millán, un papel con momentos extraordinarios, donde la ternura y el sentido del humor (a veces cruel) se conjugan impecablemente y donde Natalia se mueve con una presencia escénica inmejorable.

Y que decir de la puesta en escena. Unos decorados extraordinarios diseñados por Ricardo Sánchez, empezando por la casa de Billy que aparece y desaparece de escena según el transcurso de la obra y que incluye tres plantas (con cocina, baño, el cuarto de Billy y la azotea), una estructura que sale del foso del Nuevo Teatro Alcalá, que se ha reformado para hacer posible la hazaña y que hace inviable que el musical salga de gira por España (además de por los niños que trabajan en él). Junto a esa casa, pues los distintos lugares donde transita la historia: El hogar social, la casa de la Srta. Wilkinson, las minas, la Royal Ballet School…estructuras muchas de ellas complejas que se mueven con gran dinamismo al compás de la función. No quiero que se me escape las luces de Juan Gomez-Cornejo y Carlos Torrijos que tienen gran protagonismo en varias escenas, sobre todo en los momentos más dramáticos.

De la música poco se puede añadir. Las letras de Lee Hall son magníficas desde “Solidaridad” hasta “Electricidad” (traducidas al español por Alejandro y David Serrano) con una música realizada por Sir Elton John que engancha desde la primera nota y que nos lleva a un carrusel de emociones extraordinario. Los músicos bajo la dirección de Joan Miquel Pérez suenan imponentes a pesar de no superar la decena.

Además de valorar lo complejo del montaje de este musical donde la preparación de un elenco de niños, que impresiona (recordemos que hay seis Billy y seis Michael, por ejemplo), digamos que es lo que se ve en primer plano, se suma una adaptación al público español, que a priori puede parecer lejana, pero que David Serrano ha hecho que este muy cercana, palpable en el patio de butacas y que sintamos que lo que ocurre en Durham este más cerca de lo que pensamos.

Sin duda, salí rendido ante una maravilla que es cita obligatoria para los amantes del teatro musical (y para los que no lo son tanto) porque seguro “Billy Elliot” os llegará al corazón. Así que corran a Madrid a ver este portento que estoy seguro le quedan algunas temporadas más para disfrutar. Nosotros pensamos repetir, a ver si podemos disfrutar de Carlos Hipólito y Alberto Velasco.

“Priscilla´s Party”

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Escena final de “Priscilla, el musical”

Aún con los ecos del estreno de “Sunset Boulevard” en el Auditorio de Tenerife y de disfrutar días antes un extraordinario “Billy Elliot” en Madrid (cuya crónica publicaré en breve) llega al Teatro Guimerá,Priscilla El musical“, en la recta final de su gira por toda España.

Basada en la película del año 1994 “Priscilla, reina del desierto” cuenta la historia de tres “drags” que realizan un viaje a través del desierto australiano en un autobús bautizado como “Priscilla”, para actuar en un Casino que regenta la “ex mujer” de Tick (Jaime Zatarain), aunque la intención principal es que este va a conocer al hijo que tuvo hace siete años con ella. Detrás de esta historia, sin muchas pretensiones, se esconde un mensaje de tolerancia, un canto a la amistad, una defensa de los “nuevos” valores familiares con grandes dosis de humor y sobre todo un concepto que acuño “party all the time” que convierte a “Priscilla” en uno de los musicales más divertidos de los últimos años.

Con Tick viajan en ese autobús, Bernadette (Armando Pita) y Felicia (Alex González-Chávarri). Los tres mantienen una enorme complicidad en el escenario y logran llevarse al público a su terreno, además de subirse a enormes plataformas no paran de bailar, cantar y divertirnos. Las escenas entre Bernadette y su “cruz” Felicia se traducen en  momentos (y miradas) que nos hacen sonreír incluso soltar alguna carcajada. A destacar las intervenciones de Albert Muntanyola como Bob, ese caballero que encandila a Bernadette, y su “esposa” Cynthia interpretada por Etheria Chan, una de las escenas del film australiano más recordadas y que aquí la actriz consigue “reinterpretar” de manera brillante.

Pero sin duda lo que más sorprende del musical es su aspecto visual, desde las luces a los casi 500 trajes que aparecen en escena, un vestuario “multipremiado” con un Oscar, un Tony y un Olivier (junto a los 150 pares de zapatos y 200 pelucas) y ese autobús de 10 metros que es otro protagonista de la función, en definitiva, una extraordinaria puesta en escena. Los cambios escénicos son un visto y no visto, y el trabajo que se esconde entre bambalinas debe ser digno de ser grabado o disfrutado como suplemento extra a la entrada de las funciones. Y una fiesta sin música no es fiesta y aquí “Priscilla” expone un carrusel de los grandes éxitos de la música disco con Gloria Gaynor, Village People, Donna Summer, Tina Turner… que el público aplaude desde el minuto uno, un subidón solo interrumpido por el intermedio de 20 minutos, que incluso se nos hace largo a pesar de lo ameno que fue la intervención de una drag durante el mismo. Las canciones en inglés, con algunas partes en español que sirven de hilo conductor con la historia de nuestras tres “drags” están perfectamente engarzadas en el “show”, y es aquí donde las tres divas (Ana Dachs, Teresa Ferrer y Lula Guedes), que están casi todo la función suspendidas en el aire, cobran protagonismo con unas voces bárbaras y timbres al más puro estilo “black music”.

El autobús (o la guagua como queráis) de “Priscilla, el musical” estará unos días más en el Teatro Guimerá (hasta el 25 de enero) para después finalizar su gira en Sant Cugat, Málaga y Vitoria. Si queréis pasar dos horas y media de diversión y buen rollo os aseguro que no os defraudará, sin duda como reza el eslogan es: “La fiesta de las fiestas”.

 

Entrevista a Armando Pita, Bernadette en “Priscilla, el musical”

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Armando Pita es Bernadette en “Priscilla, el musical”

A una semana escasa para el estreno de “Priscilla, el musical” en Tenerife, hemos tenido el privilegio de entrevistar a uno de los grandes interpretes de musicales de este país: Armando Pita (Bernadette), protagonista en este musical lleno de color y diversión.

Armando lleva 20 años de carrera profesional y cuando estudió el oficio en la RESAD no imaginó que terminaría interpretando musicales, al no existir canto o expresión corporal como asignaturas durante esos años de carrera, unido a un panorama poco alentador por la baja producción de musicales, en ese momento en España. Su objetivo era formarse como actor pero es cierto que rápidamente empieza a trabajar en musicales de pequeño/mediano formato en la Sala Sanpol de Madrid. Allí fue protagonista de “Los Fantásticos” y ello supuso adquirir la experiencia necesaria para lo que se le venía encima. Como bien nos cuenta, estuvo en el momento justo y en el lugar adecuado, ya que a la vez que actuaba en “Los Fantásticos“, emergían musicales como “El Hombre de la Mancha” y “Grease” (donde Armando participaba en el elenco), germen que propició, por ejemplo, la llegada de la empresa “Stage Entertainment” a España. En esos momentos, había escasez de actores que dominaran el canto y esa demanda obligaba a formarse en ello, algo que Armando ya había adquirido por sus primeros trabajos. Cree que el nivel de actores de musicales ahora en España es muy alto (los musicales de calidad que hay en cartel lo corroboran) y hace que el esfuerzo y el trabajo constante sea esencial más allá del factor suerte.

Recuerda que uno de los momentos más importantes de su carrera fue su incorporación a “El Fantasma de la Ópera” justo cuando estaba en el elenco de “My Fair Lady“. Se presentó al casting preparándose los roles más pequeños, pero sorprendentemente el equipo americano del musical le asigno el rol de Raúl, uno de los protagonistas. Posteriormente, mientras realizaba la segunda temporada de “El Fantasma de la Ópera” surge “Cabaret“, el “Maestro de Ceremonias” es un papel que le viene bien a su perfil, lo conoce bien porque había hecho algún número en otros musicales (“Memory: De Hollywood a Broadway“). Armando cubría dos funciones de Asier Etxeandía mientras seguía haciendo de Raúl en “El Fantasma de la Ópera“. Fue un año frenético con los dos personajes, un auténtico regalo para un actor. Luego sería titular durante dos temporadas en “Cabaret” para luego dar un giro a su carrera y trabajar en la compañía de Blanca Marsillach con una obra de Tennessee Williams. Paréntesis que terminó al incorporarse como Lumieré en “La Bella y la Bestia“.

Otra colaboración inolvidable fue su papel en “Los Miserables” como Monsieur Thénardier, ese tabernero “payasesco” y canalla junto a su mujer que interpretaba Eva Diago. Tenían el doble reto de hacer reír y no perder ese punto de maldad, representando lo peor de la sociedad, eso hizo que ese punto de inflexión en el drama del musical los convirtiera casi en protagonistas.

Ahora mismo Armando se encuentra en Canarias interpretando a Bernadette en “Priscilla, el musical“. Justo se ha incorporado en la recta final de la gira. El musical lleva tres años en cartel (entre Madrid y resto de ciudades). Asegura que el público responde genial porque está muy bien escrita la propuesta y sus compañeros (Jaime Zarataín y Christian Escuredo) se lo han puesto muy fácil dado que están en el musical desde el principio y conocen muy bien todos los entresijos. El eslogan “la fiesta de las fiestas” no puede definir mejor al musical que se convertirá casi en la antesala de los Carnavales. El viaje por el desierto australiano de tres “drags” a bordo de “Priscilla” (así bautizan a la “guagua” que es otra protagonista más en escena) es una fiesta llena de grandes éxitos de la música disco. Tick (Jaime Zarataín) propone ese viaje para ir al Casino donde trabaja su mujer y ese hijo, que aún no conoce. El viaje no empezará bien porque Felicia (Christian Escuredo) y Bernadette (Armando Pita) no se soportan, una es la joven descarada y transgresora y la otra es una vieja estrella de la revista con mucha clase. Pero realmente detrás de “Priscilla, el musical” se esconde un canto a la amistad, la aceptación de uno mismo, e incluso la diversidad familiar. Como asegura Armando, es un musical moderno y vigente a pesar de que la película se estrenó en los 90. Con respecto a la película, el musical atrapa al público con lo más colorido, con lo visual. Hay elementos nuevos, como las tres Divas, son el alma de los tres protagonistas que “flotan” por encima de sus cabezas, y además, se juega con el “playback” de estas tres grandes voces (algo muy común en el mundo “drag”). El musical ha recibido varios premios, entre ellos, el Broadway World Spain y el Premio de Teatro Musical como el Mejor Musical en el año 2015. El despliegue en escena es impresionante, los actores necesitan a dos o tres personas como asistentes para los cambios frenéticos de vestuario (hablamos de 500 trajes, 150 pares de zapatos y hasta 200 pelucas y sombreros), es un trabajo entre bambalinas de “oscar”. El propio Armando se sorprendió en Bilbao cuando se encontró con todo esto, pero lo asumió como parte del espectáculo, de la coreografía de “Priscilla, el musical“. En cuanto a la música son canciones totalmente reconocibles (“I will survive”, “It´s raining men”,…) que hará que la fiesta no pare durante las dos horas y media que dura el espectáculo.

Armando Pita nos invita a que vayamos a la fiesta de “Priscilla, el musical” que estará del 18 al 25 de enero en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife. Desde luego que será un “precarnaval” de lo más auténtico.

Desde Tenerife para el mundo: “Sunset Boulevard”

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Elenco de “Sunset Boulevard” en su estreno

Y llego el día. Bajo una desorbitada expectación se estrenaba a nivel mundial la primera versión en español de “Sunset Boulevard” en el Auditorio de Tenerife. Desorbitada por el riesgo que suponía llevar a cabo un musical casi de culto, que quizás a priori pudiera parecer destinado a un público muy concreto, y por otro por lo que significa a nivel personal, la que sin duda es una de las obras más icónicas de la historia del cine. Años siguiendo la pista de este musical que se ha realizado en varias ocasiones tanto en Broadway como en Londres, la última con otro icono llamado Glenn Close, del que nunca me hubiera imaginado tener el privilegio de disfrutarlo en Tenerife.

Los espectadores que se acerquen a “Sunset Boulevard” hasta el 4 de enero en Tenerife (espero que también muy pronto fuera de Canarias) van a disfrutar de un musical de gran factura, con muchas razones por las que merece la pena soñar durante más de 2 horas y media en la butaca. Desde la historia de Norma Desmond, esa actriz del cine mudo que no acepta el paso del tiempo, contada por un guionista en modo “flashback” que yace en la piscina de una mansión, hasta los números musicales que navegan entre los corales (más festivos) a los más íntimos e intensos (más dramáticos).

Empecemos por lo más visual, la puesta en escena, a la cual como dice Norma no le hace falta hablar. Ricardo Sánchez Cuerda consigue junto a Juanjo Beloqui llevarnos a Hollywood jugando con lo pequeño y lo majestuoso, utilizando la mansión de Norma en miniatura o asistiendo, por ejemplo, a una carrera de coches en el “set de rodaje” que pasa al celuloide, casi por arte de magia. A veces parece que la escenografía es fiel a una frase lapidaria de Norma: “Soy grande. Son las películas las que se han hecho pequeñas”. La piscina de la señora Desmond se resuelve  con la escena con la que comienza la película de Billy Wilder, pero el elemento principal e indiscutible es la escalera de la mansión donde la actriz se presenta, huye, llora, se esconde, se muestra…es la representación de su ascenso y caída, del devenir de su vida en Hollywood. Y detrás de esa imponente escalera, la orquesta formando parte de la escena, como ocurre en otros grandes musicales como “Chicago” o “Cabaret“. Esta tiene vital importancia porque desde el minuto uno sumerge al espectador, funciona como hilo conductor, hay muy pocos momentos que permanece en silencio, es la banda sonora de esta historia del Hollywood más oscuro. Julio Awad demuestra su enorme experiencia como director musical llevando a los 17 músicos integrantes de la orquesta a momentos realmente excepcionales, a un nivel que hace mucho tiempo que no veía en un musical realizado en España. Pero siguiendo con la escenografía, que se sostiene con diversos arcos que emulan los estudios de la Paramount (es el propio logo de la productora), el salón de la casa de Norma lleno de espejos, o el jardín, necesita de gran agilidad para los cambios de escena algo que los operarios de la Paramount resuelven eficazmente, haciendo que el espectador viaje de los estudios a la mansión sin casi darse cuenta, si  bien hay algunas transiciones, como la final de Joe Gillis, que quedan menos fluidas, algo que seguro quedará solventado en próximas funciones. A todo ello hay que añadir, el magnífico vestuario de Leo Martínez digno de un montaje de este calibre.

El apartado de números musicales es un carrusel de emociones, desde los más festivos que protagoniza el elenco de la compañía y que tiene momentos realmente sublimes como “Todo es un circo” o “Fiesta de nochevieja en casa de Artie” (gran preludio del fin de la primera parte), o muy divertidos como “La dama paga”, hasta los momentos donde Norma (Paloma San Basilio) brilla en su locura como “Sin hablar” o “Como si no hubiera dicho adiós”.

Y los actores, que no lo tenían nada fácil, empezando por Gerónimo Rauch, interpretando a ese guionista en horas bajas llamado Joe Gillis que nos cuenta su historia con Norma Desmond, obligándole a estar en escena casi en todo momento. Rauch ha neutralizado su acento argentino para mostrar un personaje que no es víctima ni verdugo y es ambas cosas a la vez, porque se deja utilizar por la estrella del cine mudo y porque también le hará salir del sueño en que se encuentra. Realmente Joe Gillis es el protagonista en el musical, a pesar de estar frente a una estrella que resulta arrebatadora y lo demuestra en las más de 2 horas que dura el espectáculo haciendo alarde de su maestría vocal. Por otro lado, Paloma San Basilio asume que Norma necesita a su público y aunque nos regala momentos divertidos rozando el histrionismo (con tintes de un personaje que hizo famoso Antonia San Juan y que bebe también de Norma Desmond) es en la segunda parte del musical donde se apodera aún más la locura, y todo se torna más dramático, aquí Paloma muestra una Norma más débil y frágil de la cual no podemos hacer otra cosa que enamorarnos. Y después está el fiel mayordomo, Max, que interpreta un “clon” de Erich Von Stroheim, Gonzalo Montes, que con un porte casi militar y como si de un mago se tratara hace que el espectador confunda el Max de la película con el de la escena sin olvidar además su talla como barítono (soberbio). No me olvido de Betty Schaefer que interpreta Inma Mira, la cual da un aire juvenil a su personaje, contraponiéndose a su “rival” (que no lo es) Norma. Inma tiene momentos destacados y muy bien resueltos con Gerónimo Rauch (“Chica conoce chico”) además de que domina con toda naturalidad cada escena.

Desde luego el director Jaime Azpilicueta sabía lo que se traía entre manos, conoce bien esta maravilla de Andrew Lloyd Weber, y era grande el reto de llevarlo por primera vez en español y desde un lugar que no es Madrid, con cierta distancia del continente, algo que ha hecho que Tenerife se convierta en lugar a tener en cuenta para producir y  estrenar espectáculos de este tipo (después de “Jesucristo Superstar” y “Evita“) de la mano de Auditorio de Tenerife. Ahora solo queda que el mundo lo disfrute.

Presentación “Sunset Boulevard, el musical”

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La espera se hace cada vez más corta. El musical que ha creado tanta expectación los últimos meses le quedan pocos días para su puesta de largo en el Auditorio de Tenerife. En el día de ayer se presentaba en el Hotel Mencey de Santa Cruz de Tenerife, “Sunset Boulevard” una de las joyas de Andrew Lloyd Webber que se estrena por primera vez en español y lo hace en Tenerife. En la presentación asistieron el Presidente del Cabildo, Carlos Alonso; el Director Insular de Cultura, Jose Luis Rivero; el Vicepresidente del Cabildo, Efraín Medina; el Teniente de Alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Alfonso Cabello; Paloma San Basilio, protagonista de “Sunset Boulevard”; Jaime Azpilicueta, director del musical y Julio Awad, director musical.

Sin duda, “Sunset Boulevard” como califica Jose Luis Rivero, es un hito a nivel de producción en Tenerife, por parte de Auditorio de Tenerife y Tenerife Moda (el vestuario esta diseñado por Leo Martínez). Con cifras de vértigo, 30 actores y cantantes, 17 músicos canarios en la orquesta dirigida por Julio Awad, 45 profesionales técnicos; un total de 107 personas (89 de ellos canarios) que harán posible que este sueño se haga realidad a partir del 27 de diciembre en el Auditorio de Tenerife. Después de “Jesucristo Superstar” y “Evita“, esta apuesta pone en valor a Tenerife como epicentro de producción de musicales en España, a nivel de Madrid o Barcelona, incluso a nivel internacional, hecho que destaca el Presidente del Cabildo, Carlos Alonso y que pone de relieve la apuesta decidida de la institución por la cultura bajo la estrategia “Tenerife 2030“.

Jaime Azpilicueta destacó que la pasión que tienen los canarios es lo que nos va a diferenciar frente a otras producciones a nivel internacional, y que sin duda es una apuesta a largo plazo. Sobre el musical que nos lleva al Hollywood de la década de los 50,  dijo que la protagonista no acepta el paso del tiempo y nos vamos a sentir identificados con ella, que utiliza un sentido del humor entre la comedia y la parodia a pesar del drama que esconde. También hay un mensaje sobre la crueldad que siempre ha existido en Hollywood, de la dura competencia a la que se tienen que enfrentar los artistas cuando llegan a la meca del cine.

Paloma San Basilio, que aseguro que con toda probabilidad este será su último musical,  dijo que encarnar el personaje de Norma Desmond es un regalo, muy duro pero maravilloso. Afirma que Norma tiene un poco de todos los personajes que ha representado como Evita o la Eliza Doolittle de “My Fair Lady“. Norma es como una niña que lo quiere todo y cuando ve que no lo consigue se viene abajo, “pierde los papeles”. La actriz y cantante, que Azpilicueta siempre tuvo en mente para este personaje, dice que el miedo también esta muy presente en la función, el miedo al paso del tiempo y que la intención es que cuando caiga el telón salgamos sobrecogidos del Auditorio, algo que no duda que le ocurrirá también, al equipo de propietarios del musical de Andrew Lloyd Webber que asistirán, desde Reino Unido, a ver la función.

Desde Mardteatro, les invitamos a asistir a “Sunset Boulevard” que tendrá lugar del 27 de diciembre al 4 de enero en Auditorio de Tenerife, un estreno en español a nivel internacional.

Entrevista a Gerónimo Rauch, Joe Gillis en “Sunset Boulevard”

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En Mardteatro estamos convencidos que “Sunset Boulevard” será un éxito, por el talento que hay detrás de este musical. La entrevista que tuvimos hace unas semanas con Julio Awad nos convenció y la que ahora presentamos con Gerónimo Rauch, protagonista junto a Paloma San Basilio de este musical, nos reafirma en ello.

Entre una agenda apretada llena de ensayos, Rauch nos recibe en el lugar mágico donde tendrá lugar el estreno de “Sunset Boulevard“, el Auditorio de Tenerife. En una conversación distendida mientras toma un té, recuerda sus inicios en Argentina que comienzan con “Los Miserables“, un musical que ha marcado su carrera de manera determinante. A pesar de haber participado en la edición argentina de “PopStars“, afirma que cuando llego a España era un auténtico desconocido aunque este programa le ayudó a tener repercusión para editar un disco. Si es cierto que pasado el “boom” de un concurso tan mediático Rauch se enfrenta a un “shock” de realidad, y volver a despegar se hace muy duro. Es en ese momento cuando aparece “Jesucristo Superstar“, rol que le ofrece un amigo para tres funciones pero en un formato más “amateur”, algo que en cierto modo le pareció humillante (pasar de llenar estadios a este tipo de producción), pero supo arrinconar el “ego” de artista y aceptar el reto. Esta circunstancia fue el detonante para tener un video en “YouTube” que le serviría para conseguir el papel protagonista de “Jesucristo Superstar” en España (después de que Mikel Fernández abandonara el musical). Se convirtió en un volver a empezar, una nueva oportunidad de esas que hay pocas en la vida, fue el renacer para el artista. Es la ventaja de empezar en otro país sin pasado, sin que nadie te juzgue. Rauch se emociona recordando, que en estas fechas, se cumplen 10 años del comienzo de esa aventura.

Siguiendo el transcurso cronológico, luego vino “Chicago“, con un rol femenino: Mary Sunshine. Fue muy divertido, algo en las antípodas del drama, donde poder jugar en cada función, quitándose perjuicios propios, asegurando que fue muy liberador.

Pero sin duda, el punto de inflexión en su carrera es el personaje de Jean Valjean (“Los Miserables“) con el que empezó su carrera en Argentina y que en España supone el definitivo espaldarazo. Cameron Mackintosh (el productor) pone el ojo en él y es durante las representaciones en Barcelona cuando le ofrece ir a Londres, al West End, a realizar funciones de uno de los grandes musicales de la historia. Supone una responsabilidad inmensa, por el idioma, y también porque el papel protagonista en cierto modo es el espejo de la compañía, algo que a Rauch le ha marcado bastante. Añade que la forma en la que te entregues y trabajes marca al resto de la compañía. El trabajo fue muy meticuloso, con una persona que le ayudaba a “limpiar” el acento. Así, con gran éxito de público, “Los Miserables” marca su historia por tercera vez. Una temporada y media que dio paso a “El Fantasma de la Ópera“, otro musical del gran Andrew Lloyd Webber (“Jesucristo Superstar” y “Sunset Boulevard” también lo son), un autor del que Rauch no era gran fan, si exceptuamos su fascinación por “Jesucristo Superstar“. Sin embargo, considera que “Sunset Boulevard” es una de sus grandes obras de arte de la que a cada paso descubre lo grande que es.

A continuación, nos sumergimos en lo que significa para él “Sunset Boulevard“. Más allá de la historia de un escritor (Joe Gillis) que se deja comprar por una “loca” (Norma Desmond que interpreta Paloma San Basilio) hay un mensaje más profundo, que es la edad, el paso del tiempo, el sentirse obsoleto; algo que hoy en día queda marcado por el devenir de las nuevas tecnologías (si no estas con ellas estás desfasado en un instante). Habrá una gran parte del público que se va a sentir identificada con Norma Desmond. Rauch nos cuenta que la propia Paloma San Basilio se emociona hasta las lágrimas con el extraordinario y dramático texto (original de Don Black y Christopher Hampton) de esa actriz, estrella del cine mudo, que tiene la esperanza de renacer de nuevo. Su personaje, el de Joe Gillis, es el narrador de la historia, luego cada espectador interpretará si es víctima o verdugo de todo lo que sucede. Le atrapa la historia, sus entradas y salidas, algo que le ha supuesto un desafío porque al ser narrador tiene mucho texto y no se puede esconder tanto en la parte musical, llegando incluso a incomodarlo, obligándolo a salir de donde se encuentra más cómodo.

Sunset Boulevard” aparece en su vida después de una noche gloriosa en el Teatro Colón (Buenos Aires), le llama Jaime Azpilicueta, y con Enrique Camacho entra en todos los detalles del proyecto. Ya en Madrid comienzan los trabajos de texto con Paloma San Basilio con la que asegura tener muy buena sintonía, algo esencial en escena, sobre todo por el significado de esta obra, donde la química entre los protagonistas debe traspasar al público asistente. Rauch alaba con entusiasmo a su compañera Paloma San Basilio y a todo el elenco, además de la dirección y equipo técnico. Desde luego Auditorio de Tenerife apuesta por un proyecto de calidad donde quiere lo mejor.

Sostiene que le gustaría interpretar “Jekill & Hyde” aunque no le gusta mucho el texto, musicalmente es una obra de arte y le parece una belleza. Nos cuenta que en enero empieza a grabar su nuevo disco, en Los Angeles con Humberto Gatica y es algo que pretende hacer en paralelo a la gira de “Sunset Boulevard“, una dualidad entre el cantante solista y el personaje de los musicales. Los compromisos del artista no paran, y ejemplo de ello es que esta semana ofrece en Barcelona un doble concierto junto a la Orquesta Sinfónica de Barcelona (dirigida por Mariano Detri y Alfonso Casado) dedicado a los musicales de Broadway con un destacable protagonismo de Webber, y varios cantantes solistas del West End londinense.

Esta de acuerdo con que Madrid se ha convertido en un punto neurálgico de producción donde hay mucho y potente, que ha resurgido en los últimos años. Afirma que apoya al género y que suele ir a ver los nuevos estrenos.

Para finalizar le ponemos en un aprieto y le preguntamos 3 razones por las que no deberíamos perdernos “Sunset Boulevard“: La primera es porque la obra es maravillosa,  la segunda porque está Paloma San Basilio y por último porque lo vamos a pasar genial.

Desde Mardteatro enviamos nuestro agradecimiento a Gerónimo Rauch por este regalo y al equipo de comunicación de “Sunset Boulevard” que nos lo ha puesto muy fácil. Nos vemos en el Auditorio de Tenerife del 27 de diciembre al 4 de enero en este estreno que nos trasladará al antiguo y añorado Hollywood.